El 19 de Julio de este año cumplirá 3 años de fallecido uno de los grandes genios del humor y el comic, el inolvidable ROBERTO FONTANARROSA, al cual tuve la oportunidad de tratar y conocer por el año 1996,ahora que acaban de estrenar la película basada en el personaje más popular en México de dicho autor, quise republicar una crónica que realicé  en el blog anterior de Ciudad de blogs y que ya no existe

Esto fue escrito poco después de que me enterara de la muerte de Roberto:

Adiós Roberto, hasta siempre Negro.

Boogie, Fontanarrosa e Inodoro Pereyra vistos por El Negro.

En 1944, el 26 de noviembre nació uno de las personas más maravillosas que he conocido. Le decían Roberto El Negro Fontanarrosa.

Creador de Boogie, el aceitoso y de Inodoro Pereyra, durante años nos alegro la vida con su sarcástico y siempre atinado sentido del humor. Amo del humor negro, sin agraviar su apodo, con una mente privilegiada y admirable para todos aquellos que tuvimos la oportunidad de conocerle.

Carlucho, Kemchs, Aragonés, Fontanarrosa y yo (hincado) en la CONQUE de 1996

Fue en 1996, histórica fecha para el cómic en México, ese año en la CONQUE tuvimos a Stan Lee, y tuvimos también la gran oportunidad de conocer a uno de los más grandes humoristas de Latinoamérica. Fontanarrosa nos visitó en la CONQUE y en una de esas experiencias que marcan la vida de las personas descubro que los más grandes autores son tambien los mejores seres humanos. Su sencillez, su alegría y su infatigable afición al futbol marcaron uno de los eventos más recordados por los aficionados.

Mi gafete de la CON QUE. No quería otro autográfo, pero el Fisgón se coló; la verdad no me quejo.

Sin embargo mis memorias sobre Roberto se remontan a un par de días antes de la inauguración de la CONQUE. Era miércoles y al siguiente día teniámos uno de los días más pesados para cualquier organizador de eventos: el montaje. Los invitados empezarían a llegar al siguiente día y ya todo estaba preparado para recibirlos. Un día agobiante, cargando y llevando cosas a la Unidad de Congresos de Centro Médico Siglo XXI. Mi primo Alberto y yo llegamos a la oficina de la CONQUE realmente exhaustos. De repente suena el timbre del teléfono, mi hermana Clara contesta, me avisa que en la linea está Fontanarrosa, yo contesto con toda tranquilidad:

-¡Hola, Roberto, ya todo listo para mañana!

Roberto Fontanarrosa contesta del otro lado de la linea:

-Me parece muy bien Luis, pero yo tengo una duda: ¿alguien va a pasar por mi al aeropuerto, o en qué Hotel me quedo para tomar un taxi e irme para allá?

A lo que respondo:

-No te preocupes Roberto, vamos a pasar por tí.

Y en seguida la cubetada de agua fría

-Me parece bien, pero es que mi vuelo ha llegado hace media hora.

Mis pies se derriten, mi cuerpo se queda frío, solo balbuceo incoherencias, hasta que mis labios dejan salir la frase que quería expresar:

-P-p-p-pero si llegabas mañana… ¡así lo habíamos programado!

Al idiota de Luis se le habían confundido las fechas, el caso es que Roberto llego un día antes de lo que este cabeza de chorlito tenía apuntado en la agenda, mi mente daba mil vueltas y solo alcance a decir:

-Roberto, no te muevas, metete a un bar a tomar una cerveza, en este momento salimos por tí.

Roberto contesta amablemente:

-Aqui los espero

Todavía entre toda mi incertidumbre y estupidez le pregunto:

-¿Oye Roberto nunca te he visto, como te reconozco?

-Soy un pelado entrado en años y con un pullover gris. Contesta.

-Perfecto voy para allá

En ese preciso momento nos subimos a la camioneta de mi primo, todavia cargada de imagenes y cosas que se iban a utilizar en el evento, con la angustia reflejada en nuestros rostros. No pronunciabamos una sola palabra, teníamos a uno de nuestros invitados especiales esperando en el aeropuerto, presentiamos que Roberto no iba a estar muy contento de vernos. Bonita forma de recibir a un extranjero que siempre habiamos querido conocer y admirabamos.

Tomamos Viaducto, nuestro silencio indicaba la tensión que existia en nosotros, hasta que en una absurda necesidad por escupir alguna frase, lo único que atino a decir es:

-¿Oye Beto, tu sabes que chingados es un pullover?

Mi primo me observa y suelta la carcajada, y me contesta:

-No tengo ni puta idea

-Entonces - le digo- no tienes ni idea de como reconocer a un “pelado”

-Pos al primer guey que veamos mentando madres y albureando, ese ha de ser Fontanarrosa.

Las risas nos acompañaron todo el camino, era nuestra forma de asimilar la tensión que cada momento era más agobiante. Cuando llegamos al aeropuerto, corrimos hacia el área de llegada de los vuelos internacionales, volteábamos incesantemente de un lado para otro, hasta que descubrimos a un pelado (pelón) con un pullover(sudadera) gris que nos hacía señas, era Roberto Fontanarrosa, sentado plácidamente en el Freedom a un lado de la salida internacional, tomando una cerveza sin el menor atisbo de preocupación o enojo. Me disculpé de mil formas con él y traté de corregir mi error garrafal, a lo que él contesto con una tranquilidad envidiable:

-¿De qué te preocupás pibe, si ha ganado Argentina? ¡Pasamos a la final!.

Volteo y veo en la televisión del lugar donde transmitían los juegos olímpicos de Atlanta 96, que en esas dos horas de espera se había transmitido un partido de la selección olímpica de Argentina contra quién sabe quién chingaos, que Argentina había ganado y que jugaría la final contra Nigeria el sábado. Para mí eso fue un milagro que nos permitió relajarnos y darnos cuenta que Roberto ni siquiera estaba enojado; es más, le alegró que no hubiéramos llegado a tiempo, porque así pudo ver con calma el partido. El camino de regreso fueron risas y carrilla de parte de él hacia nosotros.

Roberto Fontanarrosa nos acompaño esos cinco días, bromeaba con Aragones y Rius, se entristeció cuando Argentina perdió la final de los olímpicos con Nigeria, aguantó las burlas de Aragonés al respecto, se divertía tirándole la onda a mi hermana Fernanda, convivió con otros dibujantes y se volvió parte de esa hermosa comunidad que se formaba con los que trabajábamos en la CONQUE.

Volví a ver a Roberto en la FIL de Guadalajara. Ya su cuerpo no respondía, la arterioesclerosis lo había paralizado, circulaba en una silla de ruedas, pero su mente y su sagacidad siempre estuvo presente. Me reconoció, me llamó bandido, lo abracé, me dió un beso en la mejilla e impidió que me entristeciera por verlo así, sus bromas y sus comentarios nos hacían reir y olvidarnos de ese artefacto con ruedas que lo mantenía artificialmente en movimiento. Fueron tres días maravillosos. Roberto Fontanarrosa quedó guardado en mi memoria como una de las personas mas inteligentes, divertidas y sencillas que he conocido.

Hoy 19 de julio falleció El Negro, no saldrá en las noticias, no habrá multitudes escoltando su féretro, ni siquiera una esquela en los diarios mexicanos. Solo habrá una gran cantidad de hojas en blanco que no se iluminarán con su genio y su creatividad, y una gran cantidad de lectores y amigos que lo vamos a extrañar porque gente como él no se encuentra uno a la vuelta de la esquina.

Descanse en paz Roberto Fontanarrosa, que Boogie e Inodoro nunca lo harán, tu legado te mantiene vivo aunque el no tenerte nos haga un hueco en el alma.

¡Adiós, Roberto!

¡Hasta siempre, Negro!

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7 Comments on Recordando al negro Fontanarrosa

  1. DANETO says:

    Mira nada mas que bonitas experiencias. Me encanta la forma en que cuentas las cosas Gantus. Resaltas el valor humano de aquellos a quienes todos conocemos pero no de esa forma.
    Oye no inventes como te ves en esa foto !QUE BARBARO¡
    Hechando rostro de galan de cine de los años 20…jejejeje
    saludos;)

  2. sergio tapia says:

    “19 de julio falleció El Negro, no saldrá en las noticias, no habrá multitudes escoltando su féretro, ni siquiera una esquela en los diarios mexicanos. Solo habrá una gran cantidad de hojas en blanco que no se iluminarán con su genio y su creatividad, y una gran cantidad de lectores y amigos que lo vamos a extrañar porque gente como él no se encuentra uno a la vuelta de la esquina…..”
    esto es lo realmente triste y lo mas dramatico del asunto, es que es, el mejor epitafio para autor-dibujante alguno…

  3. Angel B says:

    Supongo que el mejor tributo que le puedo dar a ese gran dibujante y humorista es seguirme desarmando de la risa cada que leo a Inodoro Pereyra y a Boogie el Aceitoso. Los compendios completos de ambos son de mis joyas mas preciadas.

    Recuerdo que mi papá fué quien me presentó a Boogie en la revista Proceso y desde entonces la cosa nunca fué igual. Muchas de sus frases se volvieron parte del arsenal verbal de mi familia.

    Mi favorita:

    “Yo he visto el horror. Todo el Horror…”

    Aun estoy titubeando en ir a ver la película, pero creo que me va a ganar la curiosidad. ¿Alguien ya la vió?

    Gran post Mr. Gantus. Grande.

  4. Jorge Tovalin says:

    Angel, deberías ir a verla antes de que la quiten de cartelara. EN verdad vale la pena y la vas a disfrutar.

  5. Rox says:

    Que excelente entrada, yo me hice fan del Negro hacia al final de su vida y también me pegó enterarme de su muerte.

    Me emociona enterarme de primera mano sobre él.

    Gran post :)

  6. Antonio Luz de Alba says:

    Boogie, el Aceitoso.
    Los temas tratados por Fontanarrosa a través de Boogie son crudos y ese algo indeterminado que posee el autor nos hace sonreír, gozar y buscarlo otra vez.
    ¿Quién se asusta con lo violento del personaje?
    La inteligencia de la propuesta, quizá las lineas de su dibujo, los diálogos… ¡qué se yo!
    Impulsor del humor inteligente, un fuera de serie Roberto Fontanarrosa.
    Siempre dolerá la perdida de un hombre valioso. Ojala que con la película, sea mas justo el reconocimiento a Fontanarrosa.
    Gracias Gantus por recordarlo.

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