El día de hoy, 25 de mayo falleció uno de los más reconocidos e importantes autores de la historieta mexicana, Don Gabriel Vargas, su muerte fue tranquila, sin dolor , sin contratiempos, simplemente a sus 95 años de edad, su cuerpo decidió que ya era momento de descansar. En estos momentos la noticia corre como reguero de pólvora, internet lleva la batuta, los noticieros televisivos la incluyen en sus adelantos informativos, miles de sitios empiezan a difundir su obra, ironicamente la edición #14 de la recopilación de La Familia Burrón editada por Porrua salió a la venta el día de hoy.

Durante cierto tiempo escucharemos las merecidas alabanzas a su obra cumbre y más conocida, La Familia Burrón, la familia que retrató al México que se enfrentaba con la modernidad a base del arraigo en sus tradiciones, tal vez algunos comenten sobre la predecesora de esta, la historieta de los Superlocos, donde Jilemón Metralla y Bomba se bajaba del caballo de la revolución para incorporarse a un sistema  naciente de poder y dominio, y seguramente, nadie hablara de los Superchiflados, hechos en conjunto con otro gran autor de historieta, Arthenack, cuyas glorias fueron muchas durante los años 20 y 30 del siglo pasado.

Pero ahora no quiero hablar de la obra, para eso habrá miles de letras en los próximos días, e inclusive la atención habrá que mantenerla dejando ciertos temas para una ocasión posterior. Hoy solo quiero hablar de la persona, del ser humano comprometido y entusiasta que alguna vez tuve la oportunidad de conocer, de visitar en su estudio y de que me respondiera mis preguntas y curiosidades con presteza, energía y una paciencia y dedicación que desparramo mi admiración durante años.

La primera vez que me crucé con Don Gabriel fue en aquella CONQUE de 1995, Martín Arceo, mi hermana Fernanda y yo decidimos que el evento tenía que rendir un homenaje a La Familia Burrón y su creador. tuvimos la oportunidad de contactarnos con su esposa, Doña Guadalupe Appendini, quien nos atendió de forma por demás amable y accedío a que Don Gabriel asistiera a dicho reconocimiento. Para la realización de este evento contamos con la participación de Carlos Monsivaís, Rius (Los Supermachos, Los Agachados), Sixto Valencia ( Memín Pingüin), Bassoco (creador de Tawa y el Pirata Negro) y Alfonso Ontiveros (Dibujante contemporanéo de Don Gabriel). Ya estaba todo listo para recibirlo, cuando nos avisan que ya había llegado y que se encontraba en la cafetería conviviendo con los mencionados historietistas, mi emoción fue en aumento, iba a conocer a uno de los grandes de la historieta mexicana. Don Gabriel había sufrido años antes una apoplejía que le paralizó la mitad del cuerpo, esto lo desconocíamos, así que cuando fuimos a la cafetería traíamos en nuestras manos el poster oficial del evento para que lo firmara, saludamos a Doña Guadalupe y cuando nos acercamos a saludar a Don Gabriel nos percatamos de su condición y que iba a ser imposible que nos autografiara dicho objeto. escondimos discretamente el poster mientras lo saludabamos, pero Doña Guadalupe se dió cuenta de esto y nos preguntó sobre el objeto que escondíamos, cuando de forma discreta le dijimos nuestra intención, nos quito el poster de las manos, se acerco a Don gabriel y le dijo lo que queríamos, Don Gabriel se volteó , se sonrió y dijo, “¿A poco ustedes tan chamacos han leído la familia Burron?, pensé que solo la leían viejitos como estos”, y señalo a Rius y Monsivaís. En medio de las risas, agarro una pluma con su mano paralizada y haciendo un esfuerzo que nos carcomía el alma, firmo aquel poster que se convirtió en uno de los tesoros más importantes que conservo, esta de más decir que no quise que nadie más firmara dicho poster.

Al poco tiempo, una revista, de la cual no recuerdo el nombre, me pidió que escribiera algo sobre La familia Burrón, ( nunca se publicó el artículo y ya no recuerdo que fué de él, solo les puedo decir que fue escrito en una maquina de escribir electrica y según yo, no me quede con una copia), pero se me hizó fácil hablar a casa de Don gabriel, dado que yo tenía su telefono y además era un chamaco imprudente de 22 años, lo más simple para hacer un artículo de la Familia Burrón , pos era hablar con su autor y asi lo hicé. Cuando me contestaron el teléfono me empecé a poner nervioso, como que me percataba de la babosada que estaba haciendo, otra vez Doña Guadalupe me atendió, se acordó de mí y con una amabilidad sorprendente me dijo que fuera a verlos, se podrán imaginar mi alegría, su departamento estaba muy cerca del monumento a la madre, y cuando llegué muy puntualito ( raro en mí), Don Gabriel ya estaba en la sala esperandome, nos sirvieron café y empezamos a platicar.

Don Gabriel no se guardo nada, revivía cada recuerdo de forma hipnotizante, me contó como durante mucho tiempo para sacar ideas para su historieta, se iba TODAS las noches a tomar una copa a algún cabaret, hablaba con los meseros, las cigarreras, las ficheras, les preguntaba de su vida, de ahí armaba sus historias, me enseño que las historias nos rodean, que hay que observarlas, que toda persona tiene algo que contar y que a él le tocaba plasmarlas en el papel. recordó que cuando era joven nunca pensó vivir de la historieta, siempre la vió como algo temporal, su principal ingreso venía de la publicidad y que le sorprendía lo que se había generado por una apuesta tonta ( si quieren leer sobre esa apuesta denle click aqui), recordaba como todos los días en la mañana llegaba a dictarle los guiones a su secretaría, se enorgullecía de que nunca había usado una pluma, que todo estaba en su mente, su  forma de comportarse y hablar recordaba más a Regino Burrón que a Borola, nunca pronunciaba una sola mala palabra, era un caballero que se mantenía al pendiente de su esposa a la cual sacralizaba por sobre todas las cosas. adicto al trabajo, en alguna ocasión al salir de la editorial donde publicaba perdió la memoria, solo sabía que traía dinero en la bolsa y una cartera que le ayudo a reconocerse. Durante más de tres horas me compartió sus recuerdos y experiencias, nunca olvidaré esos momentos.

Me encontré con él unas cuantas veces en algún evento, asistió a la CONQUE un par de ocasiones más,siempre sonriendo, siempre amable, siempre agradecido, su familia Burrón queda como el reflejo de un México que ya no existe más, nunca retrató la violencia, leer su obra nos muestra al méxico que el vivió, al que retrató con maestría, un país que ahora nos parece idílico, el lugar donde el caminó y vivió.

Descanse en paz Don Gabriel Vargas, cronista, historietista, publicista, observador, su trabajo permanecerá porque siempre habrá alguien que fue tocado por su grandeza, siempre existirá una persona que transmita lo que usted observó y SIEMPRE sera admirado y querido por el hermoso ser humano que era

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20 Comments on Descanse en paz Gabriel Vargas, quién hizo de México una familia

  1. HiNO says:

    Los sentimientos nos encuentran, en momentos como este, para hacernos luchar contra lo egoísta de un deseo.
    Su obra permanecerá siempre para inspirarnos y alentarnos a hacer cada vez mejor las cosas y ser mejores seres humanos.

    Dscance en paz el maestro Don Gabriel Vargas

  2. Luis Alvarez says:

    Magnífica crónica. Te felicito, pues acabas de retratar a don Gabriel de cuerpo entero. Él estaría muy contento.

  3. Alex Cruz says:

    Gracias por compartir con nosotros ese recuerdo.

    Y espero me permitas enviarle desde aquí a Don Gabriel Vargas, mi más grande reconocimiento y admiración.

    Descanse en paz Don Gabriel Vargas.

  4. Rox says:

    Que hermosa reseña, gracias por compartir.

  5. Emiliano says:

    Buen recuerdo y buena nota sobre Don Gabriel Vargas. Descanse en paz.

  6. Charrus Enigmaticus says:

    Sólo un detalle para agregar a este post tan lindo, Gandul.
    El Gran Monsi no estaba programado originalmente para el homenaje a don Gabriel.
    Resulta que momentos antes de que iniciara el evento, Raf Delgado, que estaba en el Comité Organizador de la Conque 95, detectó a Monchiváis cuando entraba al Poliforum (donde fue la Convención ese año), precisamente atraído por don G.
    En friega lo localizamos, lo llevamos a la cafetería, y el resto de la anécdota es como la cuentas.
    En ese momento preciso fue cuando me cayó el veinte de que estábamos haciendo algo bien con la Conque: Monsi y don Gabriel juntos. Mi sueño de toda una vida.
    Claro que cuando el padrino de un evento es Sergio Aragonés (cargo que él siempre se negó a asumir, ya ves que él odia que lo etiqueten), uno va por buen camino.
    Un abrazo, mi güen.

  7. caffeineman says:

    Pensaba que era un pérdida enorme para el mundo de la historieta, pero, por lo que acabo de leer me doy cuenta que es una pérdida enorme para el mundo,sin mas.
    saludos.

  8. juanele says:

    muy buen post, padrino, y descanse en paz don Gabriel Vargas, que sin proponérselo ni saberlo, fue maestro e inspirador de muchos de nosotrosh

  9. Rogelio Crimson says:

    que hermosa crónica de un maestrazo como fué don Gabriel, Q.E.P.D. su obra jamás será olvidada!

  10. QEPD asi, su obra y sus acciones hablaran gracias a gente como Gantus, los años venideros, lastima que hay personas que no pueden ser inmortales :(

  11. javu says:

    muy emotivo tu post mi gantus, se nos fue un gran cronista del siglo pasado, con el que muchos de nosotros conocimos y nos enamoramos de la historieta, cambiando nuestra vida para siempre, descanse en paz…

  12. Gabycat says:

    Excelente post, Luis. Con mucho sentimiento, y lleno de hermosos recuerdos. No se ha ido, su obra permanece, eterna.

  13. ¡Como olvidar a la familia burron pefaga en los vidrios del museo del estanquillo!

  14. Vinnie says:

    Ya hace muchos años mi papá me contaba acerca de las desventuras de la familia Burrón. Nunca prestaba mucha atención ya que mi interés era siempre el cómic de superhéroes. Aún con ello, mi interés en la obra de Vargas se incrementó debido a que en ciertas ocasiones mis profesores, quienes habían crecido leyendo sus historias, mo comentaban que si algo no podía faltarles en su juventud era su dotación de Lagrimas y Risas, Los supersabios -De loscuales mi papá era SuperFan-, Fantomás, pero ninguno como ese cariño que le tenían a la Familia Burrón y a todos sus personajes.

    Triste es saber a veces que una parte tan importante que pudo dar tanto a la sociedad sea en ocasiones muy poco reconocida, entre los más bonitos recordatorios está tu post gantus. La verdad esque son esas pequeñas anecdotas y esa inlfuencia que tienen en nosotros estas personas, lo que hace que se te haga un nudo en la garganta y puedas ofrecer con todo respeto éstas palabras.

  15. Brave balder says:

    Yo lo conocí trabajando en la Mecyf, llegó a dar una conferencia al WTC y era increíble la cantidad de reporteros que asistian a la conferencía, el se mostro muy sencillo y se me quedo muy grabado que el comento como se metía a las pulquerias y cantinas y barrios pobres para ver como vivían gran parte de los mexicanos. Eso cambio mucho mi forma de abordar los proyectos que hagode narrativa visual.

  16. Karlos F. says:

    El sentimiento me embarga, así que solo puedo decir 2 cosas: Una Gran perdida, sin duda y por tanto duele que no merezca una mencion más importante en los medios (con exepcion de internet) que otras pseudonoticias amarillistas con las que nos bombardean hoy en día…

    Y segundo: sigues siendo un excelente cronista…

    Saludos…

  17. Fraga says:

    bellísima anécdota, master!!!!

  18. RomyVillamil says:

    Siempre albergué el deseo de conocerle en persona, de tener un autógrafo suyo. desconocía lo de la apoplejía, en realidad; pero puedo decir que a pesar de todo, leí los Burrones desde muy chica, mi abuelo me contaba que antes salían en compilados de a 20 ¢, tamaño Capulinita, y que él los leía de ida y vuelta del trabajo.

    Toda mi familia los coleccionaba, y teníamos el montón de Burrones. Así conocí al Conde Satán Carroña, al Chicho, al Currutaco, al cacique don Briagoberto Memelas, a Doña Cristeta Tacuhe, Lucila Ballenato y miles de personajes más que me atacaban de la risa con sus ocurrencias intemporales.

    Ya entes leí un post aqui mismo sobre el asunto de que la obra retrataba un México perdido, y no comenté porque se me hizo darle vueltas como el perro para acabar en el mismo lado, pero ahorita bien puedo decir que si bien ese México de estanquillo, tranvía y vecindades no me tocó ni a patadas, sí entendía perfectamente las malas pasadas de crisis, lo malo del transporte, el miedo a la “tecolotiza” y entendía lo que era “el laboratorio de los chimoles”, por tanto, si una niña de 6-7 años se identificaba con algo tan arcaico como la Familia Burrón, tal vez no era tan extemporánea ni anacrónica, ¿no?

    Eso, su sentimiento y factor de identificación con el público, hicieron grande esta historieta. Más allá de la idealización de MOnsiváis y de su repetición wannabe por parte de los intelectualoides de café, que sólo saben decir “Borola”, pero en su vida se han leído un número, la Familia Burrón es, y será, un icono de referencia obligada a México. El señor Vargas fue un hombre que imprimió cariño a su labor, que la respetó y que dio todo en cada página. Por eso es que la Burrón fue un éxito.

    Descanse en paz y gran post.

  19. [...] las cosas como son. Esto no es un partenón. Les recomiendo por lo menos algunas lecturas: el post de Gantús y el de Bef sobre Gabriel Vargas; así como el texto de Rogelio Villarreal sobre López Obrador y [...]

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