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¿Como funcionaba la dichosa Comisión Calificadora?

La comisión calificadora de revistas se basaba en el reglamento de revistas ilustradas en lo tocante a la educación, el cual tuvo su Última reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación, el 13 de diciembre de 1982, el artículo más usado por dicha comisión era el siguiente ( pueden checar dicho reglamento dando click aquí:

ARTÍCULO 6o.- Se considerarán contrarios a la moral pública y a la educación el título o contenido de las publicaciones y revistas ilustradas por:

I.- Contener escritos, dibujos, grabados, pinturas, impresos, imágenes, anuncios, emblemas, fotografías y todo aquello que directa o indirectamente induzca o fomente vicios y constituya por sí mismo delito;

II.- Adoptar temas capaces de dañar la actitud favorable al trabajo y el entusiasmo por el estudio; III.- Describir aventuras en las cuales, eludiendo las leyes y el respeto a las instituciones establecidas, los

protagonistas obtengan éxito en sus empresas;

IV.- Proporcionar enseñanza de los procedimientos utilizados para la ejecución de hechos contrarios a las leyes, la moral o las buenas costumbres;

V.- Contener relatos por cuya intención o por la calidad de los personajes, provoquen directa o indirectamente desprecio o rechazo para el pueblo mexicano, sus aptitudes, costumbres y tradiciones;

VI.- Utilizar textos en los que sistemáticamente se empleen expresiones contrarias a la corrección del idioma, y

VII.- Insertar artículos o cualquier otro contenido que por sí solos, adolezcan de los inconvenientes mencionados en cualquiera de las fracciones anteriores

Este artículo permitía una interpretación muy particular de cualquier contenido, y daba la impresión de controlar de forma estricta a las publicaciones aunque esto solo era un espejismo porque la Comisión estaba calificada para imponer multas si no se acataban sus ordenes, pero NO TENÍA AUTORIDAD PARA COBRARLAS, solo se cobraban o se ejercía una presión legal por parte del poder judicial, si se quería asfixiar o ponerle un alto a alguna editorial. Así que muchas veces las editoriales no pagaban dichas multas si sus relaciones con la comisión eran las adecuadas, aunque a las editoriales les servía para presionar al autor y en algunos casos descontarles la supuesta multa de su pago, así este organismo se convertía en el excelente pretexto para tener a mucha gente bajo control.

Como la constitución prohibía la censura,este reglamento se limitaba a sancionar a aquellos que rebasen los terminos legales en sus contenidos y temas, para esto se exigio que toda revista realizará una LICITUD DE CONTENIDO. La comisión era la encargada de otorgar los certificados de dicha licitud la cual era indispensable para poder vender una publicación, pero se podía solicitar dicha licitud después de haber sacado a la venta el título, ¿confuso? no tanto, procedo a explicar:

Una editorial sacaba un nuevo título a la venta, lo distribuía y se empezaba a vender, al mismo tiempo se solicitaba la licitud de contenido en la Comisión, este trámite podía tardar varios meses así que para no “estorbar” a la industria editorial, se les permitía sacar a la venta los ejemplares siempre y cuando pusieran en los créditos legales que deben de aparecer en todos las publicaciones, el texto “registro en trámite”, con esto se protegían las editoriales y la comisión evitaba la presión de las mismas por obtener dicha licitud, ( para saber sobre los requisitos para solicitasr la licitud les recomiendo que visiten esta página.

Como les mencione dicho trámite podía durar varios meses, existieron casos de revistas que fueron canceladas por bajas ventas y el registro nunca llegó, esto le permitía a las editoriales obtener ganancias de un título a pesar de que en un momento dado fuera obligado a salir del mercado. Cada que había una andanada de protestas por alguna publicación, o se le multaba o se revisaba su estado de licitud, así era controlable. el ejemplo más claro de lo inútil de dicha comisión es lo que ha sucedido con los famosos “Sensacionales”

Al principio los Sensacionales mostraban insinuaciones hacía el sexo, en algunos casos los pezones de las mujeres se marcaban bajo la blusa y punto, todo era sugerido, nada muy gráfico, cuando hubo un ataque masivo hacía estas revistas se les exigio poner el cintillo “para mayores de 18 años”, los editores se percataron de que con eso se LES AUTORIZABA a poner desnudos y subir un poco de tono a dichas publicaciones y que eso les iba a redituar en las ventas, por lo tanto aprovecharon dicho cintillo para justificar la escalada en el tono de sus revistas, cabe aclarar que este movimiento comercial era obligado por los lectores, no iban a comprar una revista para mayores de 18 que no tuviera material “de acuerdo a eso”. Tiempo después un movimiento conservador y agresivo similar, los obligó a embolsar dichas revistas, como resulta obvio eso les permitio poner escenas de sexo explicito, porque eso estaba estipulado en las revistas embolsadas y así hasta llegar a lo que sucede con esas revistas en la actualidad. ( si quieren leer algo más sobre los Sensacionales pueden darle click aqui ).

Para terminar la dichosa Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas (STCCPRI), siempre ha sido un aparato de control más del estado, comparte su estructura y funcionamiento con la Unión de Voceadores y con PIPSA, la distribuidora de papel manejada por el gobierno, de la que ya hablaremos en otra ocasión.  Las consecuencias más graves de esta tendencia moralizadora son la imposibilidad de contar con un acervo en forma de historieta mexicana, la perdida de una gran cantidad de material y del trabajo de miles de artistas, el sentimiento generalizado de que la historieta es un medio menor y baratero y que en la actualidad su recuperación histórica se limite a esfuerzos individuales por rescatarla (Como el de Juan Manuel Aurrecoechea en la Hemeroteca nacional y su recuperación de “pepines” y “chamacos”).

En este caso en particular encierra una tristeza profunda, porque se origina de reclamos de grupos que consideraban ser los salvaguardas de la honra y la moral de un pueblo, para variar nadie se ocupo de preguntarle a ese “supuesto pueblo” que era lo que querían leer o disfrutar, de nosotros mismos surgen estas formas de control de las que luego nos quejamos y satanizamos, los mexicanos hemos enterrado nuestra historia y nuestro patrimonio en cofres donde no nos averguence, todo aquello que llene de gusto a la mayoría deberá de ser controlado por una minoría, es la historia de nuestro país, depende de nosotros que permanezca igual.

¡¡¡Aínos!!!

La información de este artículo dividido en dos partes fue tomada de el libro “Del pepin a los Agachados, comics y censura en el méxico posrevolucionario” de Anne Rubenstein publicado por el Fondo de Cultura Economica, de la pagina de la Secretaria Técnica de la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas (STCCPRI), de platicas con algunos artistas y gente del medio y de experiencias personales

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3 Comments on De la censura al no me acuerdo ( parte 2)

  1. Vaya, con razón una vez oí a un señor quejarse de que hasta las historias rosas estaban bien porno.

    Pero pues da igual que las embolsen, si después están al alcance de todos en el tianguis, sin bolsa y revueltos son más porno.
    Aunque aprendí cosas nuevas hoy.

  2. caffeineman says:

    Excelente articulo, muy buena información.
    M;e surge una duda ¿En México hay algún organismo que regule los contenidos para internet?
    Saludos.

  3. Alcibar says:

    Ahora nos vienes a presumir que tu si has liedo mas de dos libros.
    ¡Que arrogancia la tuya!

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